Llega de nuevo la mejor liga del mundo de baloncesto. Cuatro meses después de que el equipo de Gregg Popovich evitara que Miami volviese a ser campeón y se vengara por la derrota en las Finales de 2013, ahora son ellos los que comienzan a defender el título. Son un equipo muy experto, uno de los más exitosos del siglo XXI, pero es verdad que nunca han sido capaces de revalidar un título. Ese es, quizá, el último reto de la carrera de Tim Duncan y Manu Ginóbili, que por edad ya deben estar pensando en abandonar las pistas. Ellos, probablemente, reducirán su protagonismo esta temporada en favor de Kawhi Leonard, el MVP de las Finales y estrella de futuro para la franquicia tejana. Prácticamente no ha habido cambios en la plantilla, el reto es mantener el mismo grado de excelencia que la temporada pasada. Fue uno de los vencedores más justos del anillo, porque fueron el equipo que mejor jugó durante muchos tramos de la temporada, sobre todo en la segunda mitad, y lograron llegar a los play-offs en forma y creyendo en lo que hacían. La categoría de Popovich como entrenador sigue creciendo, y su hueco en la historia está cada vez más arriba, un poco lo que le pasa a sus tres grandes estrellas, los citados Duncan y Ginóbili y el excelso base Tony Parker. Ahora Leonard pide paso también.
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