viernes, 22 de mayo de 2015

Ansia por un cambio

¿Qué puedo contar realmente? ¿Puedo aportar algo si hablo del proceso electoral de este domingo? Supongo que todo el mundo puede. Cada uno desde su experiencia, sus desprecios y fobias, sus anhelos. Y también desde sus expectativas. Casi todo el mundo tiene las suyas, más en esta época donde cada cinco minutos hay una nueva encuesta para identificar las intenciones de voto, señalar los principales problemas de la sociedad en la que vivimos o distinguir si nos gusta más un refresco u otro o el más sofisticado de los gintonics.

Hay gente que no tiene ningún tipo de expectativa, porque tiene muy claro que no piensa acudir a las urnas y no les importa casi nada lo que salga de las urnas. Cada persona con sus motivos, por desidia, por abandono de la política, o por mil motivos más. Es respetable, claro. Siempre he estado muy en contra de los que dicen que si no vas a votar, no tienes derecho a quejarte. Para mí, quien pague sus impuestos, tiene todo el derecho a criticar la gestión de la cosa pública, porque en parte se está gestionando su dinero. Tiene mucho más derecho que el que esconde su dinero en un paraíso fiscal a través de pantallas societarias, pero luego sigue usando los servicios públicos del país al que defrauda.

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