Ya lo saben. Ha ganado Alberto Contador, que ya lleva siete grandes en su palmarés (tres Vueltas, dos Tours y dos Giros) y llevaría nueve si no fuera porque dio positivo por clembuterol en un control antidopaje durante el Tour 2010. Aunque para la gran mayoría de los aficionados españoles esto ya sea una página pasada, o directamente olvidada, es algo que ocurrió en su día y que el propio ciclista se empeña en recordar, por ejemplo cuando saca tres dedos con su ‘trofeo sin fin’ (así se llama esa espiral dorada que se entrega al vencedor) para señalar que él ha ganado esta carrera en tres ocasiones, no dos como dice su palmarés oficial.
Contador ha sido superior casi todo el tiempo, no lo podemos poner en duda, pero ha finalizado en Milán dejando sombras de duda sobre qué hubiera pasado si la carrera hubiera durado algún día más, sobre la superioridad con la que podría haber ganado de no abusar de sus condiciones cuando no le era necesario hacerlo, o si de verdad fue tan grave su caída en la sexta etapa, de la que salió con el hombro dislocado y se le volvió a dislocar un rato después de nuevo.
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