domingo, 11 de enero de 2015

Josh Smith era lo que sobraba en Detroit

Foto: Houston Rockets
Un mes después de esto, hay que volver a hablar de Detroit Pistons. La solución de Stan Van Gundy al morrocotudo problema que tenía en la mezcla de sus tres hombres altos ha sido clara: despedir a Josh Smith. No un traspaso. Cortado directamente. Una solución un poco rara, porque con un sueldo de 14 millones de dólares daba para intentar sacar algo a cambio.

El caso es que Van Gundy ya tenía fuera de su cesto a la manzana podrida. No es una cuestión de mal comportamiento, sino que no había manera de encajarle en el equipo. Tras la derrota del 21 de diciembre en Brooklyn llegó la noticia, aprovechando que el equipo tenía cuatro días seguidos sin jugar. El equipo, en ese momento, estaba con 5 victorias y 23 derrotas, otra temporada tirada a la basura y pensando en un difícil verano de 2015, en el que Greg Monroe acaba contrato.

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