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| Foto: Houston Rockets |
El caso es que Van Gundy ya tenía fuera de su cesto a la manzana podrida. No es una cuestión de mal comportamiento, sino que no había manera de encajarle en el equipo. Tras la derrota del 21 de diciembre en Brooklyn llegó la noticia, aprovechando que el equipo tenía cuatro días seguidos sin jugar. El equipo, en ese momento, estaba con 5 victorias y 23 derrotas, otra temporada tirada a la basura y pensando en un difícil verano de 2015, en el que Greg Monroe acaba contrato.
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